Una actriz de raza

Roberto Herrero. 
Goenkaleko irudia. 

Hay actores y actrices con cierta edad y mucha experiencia detrás que cuando les hacen un homenaje empie-zan a pensar si no será que les quieren retirar. No creo que Kontxu tenga esa sospecha, aunque quizás este reconocimiento sirva también para que eche la mirada atrás, posiblemente a aquellos años de profesora, cuando ella ya tenía claro que quería ser actriz. O mejor dicho, que quería salir a un escenario, porque actriz, actriz, me parece que Kontxu lo ha sido, y lo será, siempre.

No son estas líneas lugar para hacer semblanza de su carrera, más bien para recoger algunas sensaciones que esta mujer deja a su paso, paso firme por cierto. Con Kontxu tengo la sospecha de que, al menos hasta el momento, hemos perdido la oportunidad de ver a la actriz que de verdad lleva dentro. No es que no hayamos podido verla en teatro, poco, es cierto; o últimamente en televisión, donde ha conseguido una popularidad capaz de poner a su personaje de Goenkale, Maria Luisa, por encima de Kontxu. Pero creo que le han faltado otras oportunidades, ha faltado que algunos directores de casting repararan en esta mujer de físico imponente y alma de cristal.

No está ni mucho menos el panorama actoral español sobrado de actrices de la edad, experiencia y presencia de Kontxu como para prescindir de una actiz de raza, de corazón, posiblemente más dada a la intuición que a la técnica, pero que es capaz de transmitir porque lo que hace le sale de bien dentro. Cuando la vemos actuar nos creemos lo que nos cuenta porque la sinceridad en el escenario, o en el plató televisivo y cinematográfico, tiene mucho que ver con la propia sinceridad de la persona. Y cuando Kontxu te habla de su trabajo, se le ilumina todo, las alegrías y también ciertas decepciones que han ido quedando por el camino.

Espero que este reconocimiento sirva también para que en ese hipotético repaso a su vida profesional que significa todo homenaje, vea que le queda aún un enorme camino por recorrer. Y que si lo hace, como hasta ahora, con su habitual humanidad, vaya por donde vaya, ya habrá ganado mucho. Y con ella también la gente que la admiramos. Zorionak, Kontxu.